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Recolección de animales marinos
Por Dr.Pez
Publicado: 27-11-2007
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Las charcas intermareales constituyen un ecosistema ideal para reproducirlo en un acuario marino doméstico.

Cuando nos decidimos a recrear en nuestra casa el medio marino solemos optar por un tipo de acuario que va a constituir, en un principio, un contenedor de especies exóticas del arrecife de coral. Una opción muy interesante que nos puede llenar de satisfacción es recolectar nosotros mismos a los pobladores de estas charcas para verlos prosperar en nuestro acuario.  

 
 


Documentación sobre los animales más apropiados:

El primer paso que debemos seguir es informarnos con precisión sobre los animales que podemos encontrar en nuestras costas. Sobre sus cuidados y mantenimiento. Si tenemos la más mínima duda sobre si el animal podrá desarrollarse de forma óptima en nuestro acuario es mejor no intentar su captura. Es lamentable que preciosos ejemplares acaben en la bolsa de basura por la negligencia de personas con poca experiencia y conocimientos escasos para mantener un acuario de este tipo.

La documentación sobre los animales, peces, invertebrados o algas, debe ser exhaustiva. Debemos conocer en profundidad los hábitos de los seres que pretendemos capturar. Esto nos facilitará mucho la recolección de campo y el evitar errores fatales que inequívocamente conducen a la muerte de un animal. Cuando se trata de seres vivos no se puede utilizar el método de prueba y error. Una vida siempre es irremplazable por humilde que sea. Lo mejor es sentirnos seguros de lo que vamos a hacer.

Localización de la zona más adecuada:

La elección del lugar de captura es de suma importancia si queremos que nuestra pequeña expedición llegue a buen término. Un lugar inaccesible, difícil de transitar con comodidad o con peligros potenciales serios (mareas, desplomes de rocas, zonas batidas por el oleaje, etc.) puede resultar un impedimento insalvable para realizar la recolección de forma segura.

Las zonas más aconsejables son las pequeñas calas rocosas de fácil acceso que podemos encontrar en muchos puntos de nuestras costas. Es una buena idea elegir un lugar poco transitado para que la recolección sea más tranquila.

En estos lugares se forman extensas zonas de charcas intermareales ideales para iniciar nuestras pesquisas. Las zonas intermareales, o partes de la costa rocosa que queda sumergida sólo con la marea alta, constituye un hábitat muy característico que presenta dos tipos de fauna interrelaccionada entre si. En estos pequeños estanques naturales que la marea deja tras de si, podemos encontrar una población de animales propia de este medio, además de otras muchas formas de vida que ocasionalmente quedan atrapadas hasta la nueva marea alta.

Estas zonas de charcas se deben rastrear con paciencia dando tiempo a que la vista se entrene un poco en lo que se esta buscando. Hay que ser constante en la búsqueda y tener una curiosidad sin límites por todos los recovecos que podemos encontrar. Los animales muchas veces no se encuentran a la vista, están en zonas más ocultas, o pueden estar bajo nuestros propios ojos pero disimulados si no sabemos que es lo que podemos encontrar.



Las charcas intermareales:

Al retirarse el agua de la zona de acantilado rocoso quedan cubetas llenas de agua de mar que permanecen hasta la siguiente marea. Este intervalo de tiempo varía de minutos a horas en la zona media, y hasta varios días en la zona superior, mientras que las cubetas de la zona de salpicadura pueden quedar aisladas semanas enteras sin recibir aportes de las olas, de las salpicaduras ni de la lluvia.  

 

Elección de la época y momento del día:

La elección de la estación, del mes, del día, e incluso de la hora más conveniente para realizar nuestra recolección es determinante para que podamos encontrar todos los animales que deseamos. El ritmo de las mareas oscila durante todo el año presentando épocas de desplazamiento mínimo y y máximo. Las charcas intermareales son suficientemente amplias para permitirnos una exploración con cierta diversidad solo en periodos de mareas que dejen grandes zonas al descubierto.

La influencia de las estaciones en los ritmos de vida de la fauna es un hecho que debemos tener en cuenta. La densidad de la población no es constante durante todo el año. Es conveniente elegir la época que coincida con la mayor explosión demográfica de los animales que deseamos capturar. Esto suele coincidir con la primavera y el inicio del verano.

Es necesario tener la información básica sobre el periodo intermareal para no correr el riesgo de quedarnos atrapados en alguna zona de acantilado mientras sube la marea sin que nos demos cuenta.

Selección del material para la captura:

La planificación del material que vamos a utilizar durante la recolección nos va a evitar el hecho de que se nos olvide alguno necesario en el momento justo de ir a usarlo.

El material mínimo será:

    * Guantes de goma.
    * Un cubo por persona (para limitar el peso).
    * Cuchillo de punta redondeada.
    * Red enmangada o salabre.
    * Bolsas estancas.
    * Gomas elásticas para cerrar las bolsas.



Material de primeros auxilios:

La captura de animales en un medio como es el de la costa rocosa batida por la mareas reviste de cierto riesgo a esta actividad. Los peligros vienen unidos a la propia morfología de la zona por la que vamos a andar que no está exenta de alguna caída fortuita, rozaduras contra las aristas de las rocas, además de las pequeñas picaduras que nos pueden infligir algunos de los animales que pretendemos capturar.

Para prevenir estos leves accidentes es una buena idea proveernos de un botiquín bien equipado que nos pueda aliviar hasta que nos encontremos en nuestro hogar.

Prendas apropiadas:

Dependiendo de la época así debemos decidirnos por el tipo de prendas más adecuadas para desarrollar esta actividad de una forma cómoda. Además, del factor estacional que nos puede decidir por el bañador o el impermeable según en qué mes realicemos las capturas, no debemos olvidarnos del calzado más apropiado para desplazarnos por una zona accidentada.

Transporte:

La manipulación de los animales debe ser mínima y depende directamente de la distancia que nos separe del lugar de recolección.

Desplazamientos cortos:

Si la expedición se reduce a un solo día, los animales podrán viajar dentro de las mismas bolsas donde se introdujeron en el momento de su captura. La única precaución necesaria es la de disponer de algún recipiente que proteja a los animales del calor excesivo que pueden padecer en algunas regiones y épocas del año. Lo más adecuado es disponer de una pequeña nevera portátil, como las que se usan para preservar la temperatura de bebidas y alimentos durante las excursiones de fin de semana. Se debe controlar la temperatura del interior de este habitáculo con un termómetro varias veces durante nuestro viaje de regreso.

Para cerrar una bolsa de plástico de forma que no tenga fugas de agua, el mejor método es retorcer la parte superior de la bolsa y después doblarlo por la mitad. Una vez hecho esto se sujeta con una goma elástica. Es una buena idea insuflar aire en la bolsa antes de cerrarla para evitar que se aplaste y aprisione a los animales, y además, mantenga una mejor oxigenación del agua.


Desplazamientos prolongados:

Si el periodo de capturas va a ser más prolongado, aprovechando unos días de vacaciones, o el lugar elegido se encuentra lejano, es mejor planear el mantenimiento de los diferentes ejemplares y su posterior transporte con anterioridad.

Como vamos a disponer de varios días para ir realizando las capturas lo más aconsejable es usar un pequeño acuario con filtro y aireador. Se debe cambiar el agua de este acuario todos los días y sobre todo controlar los posibles aumentos de temperatura. Colocándolo en un lugar sombrío y fresco con una filtración suave podemos mantener sin problemas a los animales hasta el día de nuestro regreso.

Para realizar el transporte se utilizan bolsas estancas de igual forma que si nuestro desplazamiento fuera sólo de un día.

Cantidad mínima de ejemplares:

El acuarista que desee recolectar a los animales que va a mantener en el acuario debe ser muy respetuoso con el medio natural donde viven. Nunca se deben realizar capturas masivas, ni ser codicioso en extremo. Es mejor capturar unos pocos ejemplares que se van a transportar más fácilmente garantizando así su supervivencia.

Consejos preliminares:


    * No se debe realizar una recolección precipitada.
    * Recoger sólo los seres que se pueden mantener con garantías.
    * Limitar al mínimo el periodo de captura.
    * Empleo de materiales inocuos.
    * Los ejemplares se manipulan lo menos posible.
    * Uso siempre de guantes de goma para animales urticantes y los peces.
    * Los peces se sostienen con firmeza pero con suavidad.
    * Los invertebrados se tratan con exquisita delicadeza.
    * Ten precaución contra las espinas, mordeduras y zonas urticantes.
    * Algunos animales no se deben sacar del agua, no soportan una exposición por corta que sea al aire libre.
    * Capturar antes especímenes jóvenes que adultos.
    * No dejes restos ni basuras.

Cada animal exige una forma diferente de captura para no lastimarlo y que llegue sin ningún deterioro a nuestro acuario. Los animales que presentan heridas resisten muy mal el transporte y van a necesitar más cuidados en el acuario si queremos que sobrevivan a las primeras semanas de adaptación al nuevo medio.

Las algas:

Caulerpa prolifera:

Alga verde cuya talla puede llegar a alcanzar los 15 cm. Se desarrolla gracias a unos estolones que colonizan la vecindad fijándose al sustrato con ayuda de rizomas. Crece en los fondos basados en un medio fotófilo. Sufre un período de reposo en invierno que se puede observar también en el acuario. Prolifera particularmente en los acuarios que tienen un buen filtraje.  

 

Se encuentra: A profundidades a veces inferiores a un metro.

Se recolecta: Sencillamente a mano o con una redecilla.

Los celentéreos:

Actinia equina:

De día esta actinia presenta la forma de un tomate maduro de un diámetro de unos 6 cm. Su pie es de la misma talla. Por la noche es cuando hay que distribuirla el alimento, entonces se abre y deja ver sus 150 tentáculos de una longitud de 1 cm.  

 

Se encuentra: Normalmente en las zonas batidas por las mareas hasta una profundidad de 5 m. se fija en sustratos sólidos tales como las rocas. Dependiendo de la variedad las podemos encontrar en zonas expuestas al sol o en las partes más sombreadas de las rocas.

 

Se recolecta: A mano con la ayuda de la uña se va separando poco a poco y con sumo cuidado el pie del animal. Una vez separado un poco se mete el dedo y se va frotando hasta su total separación. Hay que evitar que se rasgue la piel de la actinia que es muy fina y delicada. El animal se encuentra recubierto de una capa mucosa que se nos adhiere a los dedos sin representar ningún riesgo.

Anemonia sulcata:

Esta anémona tiene un pie que puede alcanzar fácilmente los 15 cm. de diámetro. Sus tentáculos, más de 200, sobrepasan a menudo los 15 cm.

Se encuentra: En zonas rocosas, entre las anfractuosidades de las rocas y se agrupan formando auténticos campos de "spaguettis". Prefiere zonas fotófilas.  



Se recolecta: Cogiendo toda la roca donde se encuentra adherida. Como vive fijándose en agujeros, es tremendamente difícil recogerlas sin herirlas. Cuando se ha extraído la roca con su anémona es suficiente con dejarla deslizarse hacia abajo a la anémona, para recogerla en la bolsa con agua, además este método evita el tocar a esta anémona que es un animal muy urticante. Son especialmente sensibles las zonas de los tobillos, el reverso de los antebrazos, el cuello y la cara. Después de tocar de forma accidental a la anémona nos podemos producir alguna picadura si nos llevamos la mano a alguna zona más sensible.

Los crustáceos:

Cangrejos:

De diferentes formas y tallas, hay quien desaconseja los cangrejos en el acuario. Los cangrejos según su tamaño atacan a todo lo que se mueve y a lo que no se mueve.


Se encuentran: En zonas rocosas principalmente, zonas de algas y algunas especies se entierran en la arena.  

Se recolectan: Con la mano, teniendo la precaución de que no nos atrapen con las pinzas.



Pagurus (cangrejos ermitaños):

Si veis una concha que se desplaza rápidamente no habrá duda de que habéis dado con un representante de este género. El ermitaño es un crustáceo que tiene el abdomen blando y para protegerlo lo introduce en la concha de un caracol. Puede utilizar conchas vacías que va cambiando según va creciendo, o incluso devorar al caracol para ocupar su lugar.




Se encuentran: En casi todos los medios, y siempre en grupos numerosos.

Se recolectan: Fácilmente con la mano.  


Palaemon sp.:

Son pequeños camarones grises o transparentes. El caparazón está adornado con rayas oscuras y puntos dorados que se realzan mucho en un acuario marino tropical.



Se encuentran: En todos los medios rocosos. Son fáciles de observar en las charcas intermareales.

Se recolectan: Con paciencia esperando a que los camarones se confíen saliendo de sus escondrijos entre las piedras. Con una red de mango largo se les atrapa con facilidad.

 

Los moluscos:

Caracolillos:

Son pequeños caracoles que conviven perfectamente en el acuario. A menudo se les introduce sin querer con las algas o las rocas.

 

Se encuentran: En la zona de rocas tapizada de algas.

Se recolectan: Se recolectan: Con la mano.  

Lapas:

Estos moluscos tienen una forma que se asemeja a la de un sombrero chino.

 

Se encuentran: En la zona de rocas tapizada de algas.

Se recolectan: Con la mano.  

Los Equinodermos:

Asterina gibbosa:

Su forma pentagonal recuerda a la estrella de Israel. Es un gran carnívoro que ataca a los moluscos, a los gusanos tubícolas, etc. Es difícil aconsejar el meter a uno de estos animales en el acuario, aunque se mantiene de maravilla.

Se encuentra: En todos los medios hasta las aguas profundas.

Se recolecta: Fácilmente con la mano.

Ophiuros sp.:

Se parecen a las estrellas de mar, pero sus brazos suelen ser mucho más finos. En la mayoría de las especies son velludos (Ophiotrix fragilis) o lisos y de tintes únicos (Ophiura sp.).

Se encuentran: Adheridos a las rocas por donde deambulan buscando restos y detritus.

Se recolectan: Con la mano en las rocas.

Los peces:

Son muchos los peces que se pueden incorporar a nuestro acuario. La mayoría se deben atrapar con técnicas de pesca que no entran dentro del tema de este artículo. Sólo un grupo de peces, el género Blennius pueden ser capturados en la zona intermareal con relativa facilidad.

Son pequeños peces, cuya talla varía entre los 5 y 15 cm. según las especies. Estos peces viven entre las rocas y a menudo a una profundidad mínima, quedando muchas veces en las charcas litorales. Incluso, con los movimientos de las mareas pueden quedar fuera del agua donde permanecen hasta la próxima marea cobijados en algún sitio simplemente húmedo.

Se recolectan: Con la mano o una red dependiendo donde les encontremos.

Tipos de animales adecuados para el acuario:

Aunque existen otras muchas especies de animales y algas que se pueden introducir en el acuario marino, éstas que se describen en el artículo son las más aconsejables por su facilidad de captura y las garantías de éxito en un mantenimiento prolongado en el acuario.



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