La Caulerpa Taxifolia Por Juan José Montes (SAMSA) (Madrid, España) Publicado: 28-11-2007 Imprimir
Parece el título de una película de terror Serie B, pero no se trata de eso sino de una pesadilla muy, muy real, originada en la irresponsabilidad humana tantas veces demostrada en el mantenimiento de especies en cautiverio. De hecho vamos a tratar de descubrir un alga que, aunque reposa tranquila en nuestros acuarios marinos, ya se le conoce entre la sociedad científica con los siguientes alias: "Monstruo Mutante", "Alien Biológico", "Alga Asesina", "Gangster Ecológico" y otros muchos más…
La Caulerpa Taxifolia entre la roca viva y los corales de mis acuarios
Para los acuariófilos marinos este alga nos resulta muy sugerente y beneficiosa; no en vano, aunque existen más de setenta variedades del género Caulerpa, la mayoría hemos elegido esta variedad para adornar nuestros acuarios por su hermosa forma de pluma y su brillante tonalidad verde. Así conseguimos imbuir a nuestros pequeños pedazos de mar de un colorido inusual en contraste con las gamas pardas y rojizas de la roca viva y el blanquecino coral del substrato de fondo. Además, los animales fitófagos que mantenemos y el ciclo biológico del propio acuario se aprovechan enormemente de la introducción de estas algas.
Sabemos que la Caulerpa Taxifolia proviene de mares tropicales donde su crecimiento es lento y moderado. En su lugar de orígen, ciertas especies fitófagas mantienen un control muy estrecho sobre su desarrollo. No es un alga que aprecie los "baños de masas" sino que busca lugares, aquí o allá, donde establecerse en colonias muy reducidas. En realidad, la variedad tropical es delicada: necesita de grandes cantidades de Oxígeno y CO2 para sobrevivir tanto como excasas variaciones de temperatura (entre 25 y 28 ºC). El parámetro de la densidad salina también debe estar muy ajustado en todo momento. La luz debe ser intensa y no inferior a doce horas de duración. De no ser así, enseguida palidecerá hasta el punto de volverse transparente y llegar a esfumarse virtualmente.
Mutación mediterránea de la Caulerpa Taxifolia tropical
Y si hablo de la "variedad tropical" se debe a que la ignorante mano del hombre ha conseguido crear una monstruosa y muy peligrosa variedad mediterránea. Esta es su historia, casi como de guión cinematográfico:
WILHELMINA ZOO DE STTUTGART (Alemania, 1970).
Biólogos prepotentes comienzan a experimentar con una especie de alga tropical muy pacífica de la que ni siquiera hoy en día conocen su lugar exacto de procedencia, aunque intuyen pudiera provenir de algún lugar del Pacífico. Conocer sus secretos y condiciones de mantenimiento en acuarios se presumía como meta científica aunque lo buscado fuera, quizás de forma subsconciente, algo muy diferente: dominar la naturaleza. Nunca se ha hecho pública la auténtica razón que guió aquellos experimentos que creyeron tener controlados. Hinchados de gloria científica decidieron exportarla a otros grandes centros oceanográficos a petición de estos últimos.
OCEANOGRAPHIC MUSEUM DE MÓNACO (Francia, 1984).
Dicha institución científica, que había importado el alga de los acuarios de París y Niza (los primeros en recibirla desde el acuario de Wilhelmina), decide limpiar sus acuarios en el mar debido a la proliferación de algas en las paredes de estos. Entonces, comienza el desastre: la Riviera francesa, las costas italianas y las islas españolas, se ven invadidas por un nuevo ser atiliano que todo lo arrasa a su paso. Más tarde, el fatal organismo comienza a extenderse hasta lugares tan remotos como Croacia. En muy poco tiempo llega a ocupar el fondo marino a lo largo de 8.000 acres de costa (1 Acre es igual a 4.046,856 m2). Otras especies de Caulerpa, como la Racimosa, también son liberadas en el medio marino y comienzan a hacerse fuertes en el Adriático.
Finalmente, todo el Mediterráneo se ve asolado por las algas mutantes. Estas no tienen piedad con ningún ejemplar de especies de fauna y flora autóctona. Su alta toxicidad -que no afecta al ser humano pero sí a todos los seres marinos- impide que ningún fitófago mediterráneo pueda deshacerse de ellas de forma natural. Donde la Caulerpa arraiga, ningún otro habitante marino mediterráneo vuelve a desarrollarse.
Los responsables comienzan a estudiar cómo eliminar este peligro que ya ha alarmado a todos los responsables políticos e incluso a la opinión pública. Se llega decir de todo en la calle, incluso que la autoría deriva de los experimentos poco ortodoxos realizados por Jean Couqsteau con estas algas en su propia institución a la que se incrimina de forma unánime.
Los estudios culminan con un par de descubrimientos estremecedores: primero, que su genética se ha modificado sustancialmente gracias a los productos usados para su adaptación al acuario y al uso de la luz ultravioleta en su mantenimiento con la obvia consecución de un híbrido muy poderoso afectado de gigantismo; segundo, que su proliferación escalonada (o a saltos, como prefieren definir algunos biólogos) debida al traslado sufrido por las anclas que los grandes buques arrastran por el fondo -hecho por el cual se localizan especialmente en zonas de fondeo- demuestra una gran cualidad adaptativa en el nuevo ser.
La Caulerpa Taxifolia en mis acuarios
En definitiva, se concluye que se había creado una monstruosa e irreductible alga, resistente a temperaturas cercanas a los 10º C, mucho más tóxica que la original, amante de las grandes aglomeraciones y capaz de resistir durante varios días fuera del agua; un organismo capaz de soportar largos y penosos viajes y fácilmente adaptable a cualquier material (roca, barro, musgo) y lugar por duras que sean las condiciones del entorno acuático.
El miedo se apodera de los dirigentes mediterráneos y se comienza a legislar, tanto a nivel local, como regional, nacional y europeo, en contra de la comercialización y exhibición del alga en zonas costeras, extremando las medidas en lo concerniente a las fronteras insulares: Sicilia, Córcega, Cerdeña e Islas Baleares, las más amenazadas por el mutante. Valga como ejemplo el comienzo de este decreto de la Comunidad Autónoma de Canarias con el que se trata, muy acertadamente, de curarse en salud:
I. DISPOSICIONES GENERALES Consejería de Presidencia y Relaciones Institucionales
1632 DECRETO 266/1997, de 12 de noviembre, por el que se prohíbe la introducción en aguas del litoral de la Comunidad Autónoma de Canarias y la comercialización del alga Caulerpa taxifolia.
Caulerpa taxifolia es un alga marina originaria de los trópicos que, como tal especie o bajo formas derivadas, ha demostrado poseer un elevado poder de expansión en litorales de otras Comunidades Autónomas (Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares), así como en otros países del Mediterráneo occidental, considerándosele en dichos ámbitos geográficos como una especie peligrosa por su elevado poder competidor frente a especies de biota marina local. Por todo ello, habiéndose detectado en nuestras islas la presencia de esta especie en establecimientos dedicados al comercio de animales y plantas, y dado que existe el riesgo de que este alga pueda llegar a introducirse en el medio litoral del Archipiélago, representando un grave peligro para el medio marino, se considera necesario establecer la prohibición de su introducción en aguas del litoral y de su distribución, comercialización y venta en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Canarias.
El presente Decreto se emite al amparo de la competencia exclusiva en materia de comercio interior, de acuerdo con las bases y la ordenación de la actividad económica general, y de la competencia de desarrollo legislativo y de ejecución en materia de protección del medio ambiente, que ostenta la Comunidad Autónoma de Canarias, respectivamente, en virtud de los artículos 31.3 y 32.12 de su Estatuto de Autonomía.
Por otra parte, este Decreto cumple el criterio que establece el artículo 27.b) de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, representativa de la legislación básica estatal en materia de protección del medio ambiente, dirigido a evitar la introducción y proliferación de especies distintas a las autóctonas, en la medida que puedan competir con éstas, alterar su pureza genética o los equilibrios ecológicos.
En su virtud, a iniciativa de los Consejeros de Industria y Comercio, de Sanidad y Consumo y de Política Territorial y Medio Ambiente y a propuesta del Consejero de Presidencia y Relaciones Institucionales, y tras la deliberación del Gobierno en su reunión del día 12 de noviembre de 1997.
D I S P O N G O:
Artículo primero.- Se establecen, dentro del ámbito territorial de la Comunidad Autónoma de Canarias, las siguientes prohibiciones:
a) Introducir el alga Caulerpa taxifolia en aguas del litoral.
b) Introducir el alga Caulerpa taxifolia en establecimientos destinados al comercio o exhibición de animales y plantas, así como su comercialización, distribución y venta.
Como podéis deducir a través de la lectura de la exposición y primeras disposiciones de este Decreto el peligro es muy real y, el miedo, también, tanto que incluso se insta a pescadores y buzos a que si alguna vez extraen algas de este tipo no las devuelvan al mar sino que las destruyan quemándolas en tierra y, a los acuariófilos, a que nunca la liberen en el medio ambiente. Para ello se elaboraron en su día sesenta mil panfletos que se distribuyeron por las zonas conflictivas.
En palabras de Jean-Francois Boudouresque, director del Departamento de Biología Marina de la Universidad de Marsella, "…lo peor es que este alga provoca un monocultivo que amenaza a todo el ecosistema mediterráneo por completo…" porque -añado yo- destruye las algas autóctonas que sirven de guardería a los ejemplares juveniles de las especies mediterráneas de invertebrados y peces.
Pero ya no sólo se encuentra amenazando el Mediterráneo; los responsables del Zoo de Sttutgart han reconocido que ya ha logrado introducirse nada menos que en el Pacífico, su lugar de origen según todos los indicios, aunque todavía no saben cuál es el alcance real de los daños que esta mutación está ocasionando y por dónde ha conseguido extenderse hasta el momento. El director del Zoo, Dr. Meinesz, suele comentar disgustado que "… lo que aquí tenemos es una clase de Monstruo… que crece seis veces más que la variedad tropical… a una velocidad increíble… y que domina todo a su alrededor".
El Director de Recursos Marinos del Ministerio de Medio Ambiente español, D. Antoni Grau, comentó en Palma de Mallorca lo siguiente: "Jamás he visto nada igual. Donde crece, todo lo demás desaparece. Se acaban las anémonas, los cangrejos, las medusas y casi todos los peces. El ecosistema completo se transforma." Y es que, tan sólo en el período que abarca desde 1991 hasta 1993, había sido capaz de aumentar su expansión en la zona costera de la frontera hispano-francesa veinte veces más.
Pero, ¿se está haciendo algo para combatirla? ¿Se ha descubierto algún método realmente eficaz para erradicarla? Bien: el Director del Museo de Sttutgart creó un equipo para conseguir un procedimiento de lucha efectivo. En concreto, se importaron varias toneladas de una especie de caracol que devora este alga en su lugar de orígen. Las pruebas demostraron que también es capaz de ingerir la variedad mutante. Pero, llegados a este punto, de nuevo surge el mismo problema: si liberamos este organismo en el medio ambiente para eliminar otro dañino, ¿cuáles serán las consecuencias para la fauna y flora mediterránea? ¿No estaremos creando otro monstruo que, quizás, termine por asestar la puntilla definitiva a las especies autóctonas? El Dr. Meinesz está convencido que nada extraño sucederá al respecto pero el gobierno francés, responsable último del equipo creado por el alemán, todavía no se ha atrevido a dar su su visto bueno a esta operación. Para bien o para mal, el final de esta historia lo conoceremos en breve.
Me gustaría, por último, extraer una conclusión ejemplarizante de lo expuesto en este artículo: que todos, sin excepción alguna, debemos responsabilizarnos ante la práctica del mantenimiento de las especies, desde las grandes instituciones oceanográficas hasta el más modesto acuariófilo de agua dulce o marino. Si este último, por ejemplo, decidiera un día limpiar también su acuario extrayendo las Caulerpas estropeadas e, inmediatamente después, las hiciera desaparecer mediante el uso de un simple retrete, probablemente se estaría convirtiendo en un terrorista ecológico a través del familiar y sencillo acto de tirar de la cadena.