Eligiendo una cámara digital para fotografiar peces Por Jesús A. Gutiérrez Aragón. (Málaga - España) Publicado: 27-11-2007 Imprimir
Cuando nos enfrentamos al reto de fotografiar un acuario y sus pobladores nos invade el desánimo, ya que generalmente las fotografías que obtenemos distan bastante de las que deseábamos obtener. Esas que ilustran las revistas y los libros de acuariofilia. Parece que están reservadas exlusivamente a los fotógrafos profesionales. Y no es así. Esperamos mostraros cómo casi todo el mundo puede obtener imágenes impactantes que provoquen el asombro del espectador. Iniciamos con este artículo una serie destinada a convertirse en un pequeño manual de la fotografía acuarística. Y lo iniciamos con un artículo dedicado a hallar la cámara fotográfica que nos brinde la oportunidad de codearnos con los mejores fotógrafos especializados en acuariofilia.
Las cámaras digitales han revolucionado el mundo de la fotografía. Lo que era un arte casi exclusivo para iniciados se ha transformado en una afición de masas. La culpa la ha tenido la transición del carrete fotográfico al sensor electrónico. Todo el mundo puede acceder a una tecnología cada vez más asequible. Y lo hace a un ritmo frenético.
Pero nosotros no seremos unos fotógrafos cualquiera. Nos vamos a enfrentar a uno de los retos más complicados de la fotografía: los acuarios. Estos artilugios demoniacos que oponen todas las dificultades imaginables al deseo de retratar la vida acuática doméstica. Non encontraremos distorsiones, reflejos, iluminación deficiente, peces esquivos, ángulos imposibles,...
Si queremos enfrentarnos en serio al reto de fotografiar un acuario debemos ser conscientes de que tenemos que contar con una pareja especializada: una buena cámara de fotos y un fotógrafo entregado. Veremos en próximos artículos las dificultades que debe vencer el fotógrafo y qué debe poner de su parte. Pero ahora nos vamos a centrar en las características mínimas que debe tener una cámara digital para poder sernos de utilidad en esta aventura.
El sensor electrónico o la milonga de los megapíxeles
Cualquier persona que ojea un catálogo de cámaras fotográficas digitales tiende a valorar como signo de mayor calidad el número de megapíxeles que posee su sensor. En la actualidad apenas se ofertan cámaras con resoluciones inferiores a los 3 megapíxeles. Los monitores estándar en estos momentos son los de 17 pulgadas, que ofrecen unas medidas de 1280 x 1024= 1,3 megapíxeles. Como vemos, el tamaño de los sensores actuales ya supera con mucho las necesidades de los monitores presentes y futuros. Se puede argumentar que en ocasiones se desea imprimir las fotografías en papel, al modo tradicional, y que por tanto se precisan sensores de mayor resolución. Estas impresiones requieren una resolución mayor que los monitores, es cierto. Pero el tamaño estándar de las fotografías es el de 10 x 15 centímetros. Como la resolución de alta calidad para las impresiones se ha establecido en 300 píxeles por pulgada, es necesario que la cámara nos de un mínimo de 1772 x 1181 píxeles para obtener las mejores impresiones. Las cámaras de 3 megapíxeles suelen tomar fotografías con unas medidas de 2048 x 1536, con lo que tenemos de sobra para conservar nuestras fotos en papel.
Así pues, cuando iniciemos la aventura de comprar una cámara digital no debemos fijarnos tanto en esto como en el resto de aspectos que repasaremos a continuación. No quiero dejar de comentar aquí un aspecto que es el más importante de todos. La calidad de la lente. Si la lente no tiene calidad ni el mejor sensor puede ser demasiado útil. Desgraciadamente no podemos dar muchas indicaciones para reconocer las lentes de calidad, salvo quizá optar por comprar cámaras fabricadas por empresas de reconocido prestigio dentro del mundo de la fotografía. Afortunadamente existen muchas páginas en Internet donde podemos consultar las experiencias de numerosos fotógrafos de todo el mundo con el modelo que nos estemos planteando en comprar.
El balance de blancos o por qué acuario se ha vuelto amarillo
Para las personas que acceden a la fotografía digital desde la fotografía analógica el concepto del balance de blancos puede resultar un poco sorprendente. En la fotografía tradicional, los carretes recogían fielmente los colores, puesto que era la luz la que los impresionaba. Pero en la fotografía digital los sensores no son impresionados, sino que interpretan electrónicamente la información de la luz que los sensibiliza. Al hacer la interpretación por fuerza han de hacerlo referidos a unos patrones. Y esto es especialmente visible con el color.
El balance de blancos, white balance o WB crea un patrón de blanco. Es decir, que le indica a la cámara qué es blanco. Y a partir de este color definido es capaz de interpretar el resto de colores. Y esto es muy importante porque la luz de nuestros acuarios no es blanca como la del sol. Suele ser más amarillenta. Si lo que tenemos dentro del acuario es arena blanca, en realidad lo que perciben nuestros ojos es una arena amarilenta, pero como el cerebro sabe que ES blanca la VE blanca. Pero la cámara no es tan lista. No sabe que la arena es blanca y la fotografía sale de color amarillento. El balance de blancos sustituye al cerebro y le hace saber que la arena blanca es blanca de verdad.
Las cámaras suelen traer unos balances de blancos predefinidos, para cuando hacemos fotos con iluminación con bombillas, fluorescentes, etc. El problema es que en los acuarios solemos hacer combinaciones de florescentes que no haríamos en la cocina de nuestra casa, por lo que estos modelos predefinidos a veces no funcionan todo lo bien que nos gustaría. Si tenemos la posibilidad de contar con algún modo que podamos configurar nosotros manualmente nos vamos a alegrar mucho.
El valor ISO o por qué mi pez parece un marine
Los sensores están diseñados para reaccionar a la luz de varios modos. Todos tenemos la experiencia de haber visto imágenes grabadas con cámaras nocturnas. Resulta increible que se pueda ver en casi una total oscuridad. Esto se debe a que se utilizan sensores con una sensibilidad extrema a la luz. Basta una pequeña cantidad para "iluminar" toda la escena. Sin embargo, a poco que os fijéis os daréis cuenta que no son imágenes en color. Son monocromas, de un tono bastante similar al de este texto. Y ademas, la definición es bastante pobre. Son imágenes con bastante "ruido". Esto se debe a que los sensores no pueden captar bien a la vez luz y definición y color. Por eso se han configurado con unos modos específicos que nos deben resultar útiles en determinadas circunstancias. A estos modos los llamamos valores ISO o sensibilidad.
Casi todas las cámaras digitales nos permiten escoger entre diversos valores ISO. Suelen estar definidos estos valores: 50, 100, 200, 400, 800, 1600. No todas las cámaras tienen todos los valores. Algunas, muy pocas, tienen el valor 25 o el 3200. A efectos prácticos la diferencia entre uno y otro valor ISO es que para sensibilizar el sensor se necesita una cantidad de luz diferente. Si ponemos que para sensibilizar el sensor a ISO 200 se necesita una cantidad de luz que sea de 10 unidades de luz (es un valor inventado), el valor ISO 400 significa que se necesita la mitad de luz; es decir, 5 unidades de luz. Y el ISO 100 necesita el doble, 20 unidades de luz. Los valores ISO se graduan por valores mitad o dobles de cantidad de luz necesaria para sensibilizar al sensor.
Debido a que en los acuarios SIEMPRE hay poca luz podríamos pensar que cuanto mayor sea el ISO de una cámara mejor, ya que el sensor se sensibiliza con poca luz. Esto sería cierto si no nos importase que las fotos de nuestros acuarios se parezcan a las fotografías de la invasión de Irak. Generalmente la calidad de las fotos por encima de ISO 400 suele ser bastante deficiente. En realidad nos interesan los valores ISO más bajos posibles, ya que aunque a veces es complicado siempre es posible introducir más iluminación al acuario aunque sea de forma temporal. Y los ISO bajos nos van a dar fotografías con mayor definición y colores más naturales.
La velocidad de obturación o el dichoso pez no se está quieto
Ya hemos comentado que en los acuarios siempre hay poca luz. Eso hace que para que el sensor se sensibilice sea necesario que se exponga a la luz durante periodos prolongados de tiempo. Por eso no solemos congelar los movimientos de los peces, ya que ese tiempo de exposición es tan grande que el pez sale movido. Los modelos básicos de cámaras digitales compactas no suelen dejarnos controlar este tiempo de exposición, también llamado velocidad de obturación. Así que este es uno de los puntos claves en el momento de decidir qué cámara necesitamos. Pues necesitamos lo que se llama una cámara MANUAL. Y no os preocupéis, todas las cámaras manuales tienen un modo totalmente automático que nos será muy útil en aquellas ocasiones en las que sólo queramos apuntar y disparar. Lo que conseguimos con el modo manual es decirle a la cámara que sólo puede estar sindo sensibilizada durante un tiempo tan corto como para que lo que estemos fotografiando no quede movido, sino perfectamente enfocado.
La abertura del diafragma o porqué el fondo no está desenfocado
Las fotos de peces de calidad suelen tener el fondo desenfocado, con lo que nuestra vista se centra en el pez, único elemento enfocado de la imagen. Este efecto se consigue a través de un parámetro que es la abertura del diagragma. El difragma es el dispositivo mecánico que regula la cantidad de luz que le llega al sensor. Tiene el mismo funcionamiento que la pupila de los ojos. Se abre o se cierra para dejar pasar o impedir el paso de la luz. La abertura del diafragma se mide en niumeros f. Cuanto más bajos son más posibilidades tenemos de desenfocar el fondo. Por eso interesa que la cámara permita números f bajos. El número f más bajo que permite la cámara aparece escrito en el objetivo de esta forma 1:2'8. Las aberturas clásicas son: 1'4, 2, 2'8, 4, 5'6, 8, 11, 16, 22. Cada valor permite pasar la mitad de luz que el siguiente. Nos interesa comprar una cámara con el valor más bajo posible porque nos facilitará conseguir el efecto de desenfocado del fondo y además permitirá la entrada de mayor cantidad de luz por el objetivo, y eso siempre es bueno ya que los acuarios siempre tienen poca luz.
El "macro" o porqué no me enfoca el pez y sí los tubos del filtro
En la fotografía digital se ha colado un término que se usa de modo equivocado pero que al ser generalizado voy a dar por hecho que imposible de erradicar. Cuando hablamos de la función macro en las cámaras digitales COMPACTAS nos referimos más específicamente a la distancia mínima de enfoque. Hay cámaras que permiten enfocar a objetos pegados literalmente a la lente del objetivo. Los fabricantes suelen llamar a esta función como "supermacro". Es muy común que las cámaras permitan enfocar a menos de 5 o 10 centímetros. Con esto es suficiente, pero cuanto menor sea la distancia mínima de enfoque mejor, porque buscando un buen primer plano tendemos a pegar la cámara al cristal del acuario, con lo es posible que el pez no esté más allá de 2 o 3 centímetros.
El Zoom o quien iba a imaginar que la gamba tuviese esos ojos
El zoom es un mecanismo que nos permite acercarnos ópticamente al objeto a fotografiar sin acercarnos físicamente. Es como poner una lupa delante del objetivo. Cuanto mayor sea el zoom de nuestra cámara mejor. Los primeros planos serán espectaculares. Eso sí, sólo es útil el zoom óptico. Muchas veces nos dejamos engañar con el zoom "digital" que no es otra cosa que un aumento de tamaño a través de un programa que lo único que hace es reducir la calidad de la foto. De hecho, lo mejor que puede hacer un fotógrafo es desactivarlo en cuanto saque la cámara de su envoltorio.
El retardo del disparo o ya se me volvió a escapar el caracol
Ls cámaras digitales compactas adolecen de un problema que se va corrigiendo en cada nueva generación de cámaras pero que puede ser muy irritante. Cuando se pulsa el disparador de la cámara no se obtiene inmediatamente la fotografía. Existe un lapso de tiempo que en modelos antiguos podía ser cercano al segundo. En aras de conservar una buena salud mental conviene comprar una cámara que tenga un retardo de disparo mínimo.
El enfoque manual o cómo es posible que se nuble un acuario
Las cámaras digitales compactas especialmente, pero también las réflex, tienen serias dificultades para enfocar en un entorno tan poco luminoso como es un acuario. Literalmente se vuelven locas. El autoenfoque no cesa de recorrer todo el rango de enfoque desde la lente hasta el infinito sin encontrar un punto nítido de enfoque. El hecho de que compremos una cámara que tenga enfoque manual nos ahorrará muchos quebraderos de cabeza. Es cierto quer nos obligará a fotografiar de manera distinta a como estamos habituados, pero nos permitirá tener un mayor porcentaje de buenas fotos.
La medición de la exposición o porqué las fotos me salen unas veces negras y otras veces blancas
La cámara decide qué parámetros son los más adecuados para tomar una foto en base a unos algoritmos que procesan la información de la luz que incide en cada parte del sensor. Pero como es un proceso automático nos priva de controlarlo. Para conseguir fotografías bien expuestas en un ambiente en el que tenemos una luz muy fuerte bajo la superficie del agua y una penumbra bastante intensa cerca del sustrato es muy útil poder disponer de un mecanismo con el que "decirle" a la cámara que no debe utilizar todo el sensor para hacer sus cálculos, si no la zona que nosotros le indiquemos. Esto se consigue con lo que técnicamente se denomina medición puntual de la exposición, ya que sólo se utiliza un pequeño punto o área del sensor para hacer estos cálculos.
Conclusión o para qué nos han metido todo el rollo de antes si aquí está todo lo que necesitaba saber
Vamos a resumir las características que debe reunir nuestra cámara ideal.
1. Lente de calidad contrastada 2. Un mínimo de 3 megapíxeles 3. Blanace de blancos personalizable 4. Valor ISO mínimo de 50 si es compacta o de 100 si es réflex 5. Funcionamiento manual 6. Abertura de diafragma con numero f2,8 o menor 7. Distancia mínima de enfoque de 5 centímetros como máximo 8. Zoom óptico mínimo de 3x 9. Mínimo retardo de disparo 10. Enfoque manual 11. Medición puntual de la exposición
Dependiendo de nuestro recursos económicos hay otras características que pueden ser muy útiles: flash regulable en intensidad, posibilidad de conectar un flash externo, posibilidad de acoplar filtros al objetivo, presencia de un estabilizador de imagen, etc.