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La larva de mosquito como alimento para ovovivíparos
Por BriArt13
Publicado: 22-06-2009
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El alimento vivo forma parte esencial en el desarrollo de nuestros peces. Ya sean alevines o adultos, ellos necesitan de los beneficios que la artemia, el grindal, el tubifex o las larvas de mosquito les brindan. Gracias al desarrollo de la acuariofilia es posible que hoy en día tengamos a nuestro alcance tales alimentos; pero, hay ocasiones en las que conseguirlos resulta difícil.

Sin embargo, las larvas de mosquito son fáciles de conseguir y tienen un valor alimenticio muy bueno para nuestros peces.
 

 

Las larvas de la especie Culex pipiens (larva negra) y Quironomo (larva roja) son las que comúnmente hallamos en aguas estancadas. Las primeras provienen de los mosquitos Culex, que habitan tanto en zonas urbanas como rurales, de ahí que sea fácil encontrarlos en diversas regiones, y que son los que pican. Las segundas son crías de los mosquitos del mismo nombre, que resultan ser inofensivos y cuyas antenas tienen como "plumas".

Ellos desovan en las aguas estancadas durante la época de calor y de lluvia, donde sus larvas se desarrollan a lo largo de dos semanas, lo que nos da tiempo suficiente para recolectarlas y dárselas a nuestros peces. Se alimentan de microorganismos acuáticos y de materia orgánica descompuesta, como los restos de otros insectos que caen accidentalmente a dichas aguas.

El valor nutricional de las larvas es este:


Porcentajes de valor nutricional de ambas larvas

Pero, ¿cómo lograr un "cultivo" de larva de mosquito?

El proceso es sumamente fácil.

Necesitamos un recipiente de, por lo menos, unos 10 litros. En este caso utilizamos una urna de 40 litros que fue dejada a la intemperie accidentalmente. En ella se almacenó una cantidad considerable de agua de lluvia que recibió la luz directa del Sol, que, aunada a la caída de polvo y algunos insectos, propiciaron el lugar perfecto para que los mosquitos llegaran a desovar.


La urna en cuestión, con el agua verdosa

El color verdoso del agua se debe a la aparición de algas. De éstas y de varios microorganismos es que se alimentan las larvas. Si la materia orgánica en el recipiente es mucha podemos retirarla utilizando un salabre, pero siempre cuidando que quede algo de ella para que las larvas se alimenten pues no habitan en aguas completamente limpias.


Vista superior del recipiente

Como tip, si se desea un proceso más rápido, se puede utilizar el agua del acuario para este fin, ya que contiene nutrimentos que le servirán a ambas especies de mosquitos. Incluso, la larva roja se alimenta de los detritos que contiene esta agua. Si vemos que el agua del recipiente se evapora rápidamente, podemos ir agregando agua limpia o agua de nuestros acuarios para reponerla.


Un vistazo al recipiente: en el agua veremos larvas de distintos tamaños

En el agua podremos ver larvas de todos tamaños, desde pequeñas de unos cuantos milímetros, hasta algunas que alcanzan fácilmente los 2 centímetros de longitud. Hay subespecies de larva roja que alcanzan el sorprendente tamaño de 6 centímetros.

Luego de haber puesto nuestra agua, es cuestión de días para que veamos a las primeras larvas negras colgando de cabeza en el agua, ya que las larvas rojas habitarán en el fondo del recipiente. Ahora, el único material que necesitamos en un recipiente con agua y un salabre.


Los materiales

Las larvas negras huirán al primer movimiento que generemos en el recipiente y se movilizarán hacia el fondo. Bastará con introducir el salabre, moverlo por una buena parte del recipiente, incluso por el fondo, y sacarlo lentamente. Luego, depositamos el contenido en el recipiente con agua limpia y repetimos la maniobra.


Recolectando las larvas


Luego de la recolección

Hecho esto, enjuagamos nuestro salabre y comenzamos a retirar la basura que saquemos para dejar sólo nuestras larvas. Si la colecta fue buena, podremos obtener hasta cerca de 50 larvas, entre rojas y negras, en un solo día, lo que representa una buena cantidad de alimento vivo para nuestros peces. Como consejo, se pueden recolectar las larvas de manera más sencilla luego de la lluvia, pues es cuando salen a la superficie, lo que facilita su captura.


He aquí los resultados de nuestra colecta

También se pueden congelar para tenerlas como reserva para la temporada invernal o se pueden desecar para hacerlas polvo y ofrecérselas a los alevines más pequeños. Para hacer esto último, basta con ponerlas en un recipiente sin agua durante uno o dos días a la luz del Sol, que absorberá la humedad que tengan las larvas. Procúrese poner tras una ventana, pues así se evita que los pájaros se las coman.

Tanto ejemplares adultos como alevines las comerán con ansias pues el movimiento que producen las larvas les llamará mucho la atención a los peces, y los resultados de su alimentación serán evidentes pues tendremos peces sanos, aptos para reproducirse y muy coloridos.


Alevín de Molly comiendo una larva roja

 ¡Buen provecho para sus pececillos!

Referencias:

  • Atlas Dr. Pez
  • Diccionario Dr. Pez
  • "El Acuarista Cubano", Boletín No. 003-07/2005; realizado por AquaCuba



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