En este artículo repasamos aquellas diferencias básicas entre estos tipos de killis, para ayudar a los acuaristas que están empezando en esta afición a decidirse por el killi que mejor encaja en sus espectativas.
Estos pequeños peces estacionales tienen la capacidad de atraer a cualquier aficionado que se acerque a ellos, aunque solo sea por simple curiosidad. Son peces preciosos que "enganchan" tanto que es difícil que una vez que se empieza se abandone después. Los killis resumen todo el espectro de interés del acuarista. Se reciben normalmente en forma de huevos y ya desde un primer momento nos alientan a seguir al nacer ante nuestros ojos. En el presente artículo podemos ver como una turba de esta joya del Kilimanjaro apasionó a un acuarista experimentado como Marcelo de tal forma que nos llega a contagiar a todos. Si no deseas mantener killis, no leas las siguientes líneas. Si lo haces, ya no podrás resistirte a tenerlos en tu casa.
Personalmente, "hablar" de killis, significa transmitir una pasión a mi interlocutor. Por eso, al intentar explicar y plasmar aquí en estas líneas todo lo que significan para mi, intentaré introducirlos en un mundo aparte, con su magia, colorido y fascinación que despertará en cada uno de los lectores, como lo ha hecho en mi y en otros tantos aficionados que desde los más diversos confines de la tierra, intercambian sus peces por correo, comparten información, conocimientos y experiencias por la Red; y muestran, compiten y comparten una actividad enriquecedora que aporta mucho más aprendizaje que mantener solamente unos simples peces.
Donde el acuarismo alcanza un grado mayor de especialización y nivel de conocimientos en el mantenimiento y reproducción de los peces se puede decir que se encuentra el lugar más atractivo de nuestra afición. El pequeño mundo de los peces estacionales, nuestros preciosos killis, reune todos los condicionantes para ser una parte del acuarismo apasionante. Es difícil encontrar una actividad más adictiva y más gratificante dentro de nuestra afición.